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Los países de la Amazonía ya tienen un Protocolo para el Manejo de Incendios Forestales

Los países de la Amazonía ya tienen un Protocolo para el Manejo de Incendios Forestales

Los incendios forestales se presentan, entre otras razones, por la mano del hombre, la escasez de lluvias y las altas temperaturas. No solo acaban los ecosistemas, fuentes de oxígeno, sino también vidas humanas y animales.

Los combatientes cumplen un papel muy importante en todo el mundo en cuanto a la conservación de los ecosistemas naturales y de las especies de fauna y flora.

Por ello, los países del Pacto de Leticia por la Amazonía, junto con la Secretaría Permanente de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), lanzaron hoy en un evento virtual el Protocolo para el Manejo de Incendios Forestales en los Países Amazónicosun instrumento que garantiza una actuación coordinada en situaciones de incendios que puedan afectar los ecosistemas y las poblaciones de la región, cuando estos incidentes superen las capacidades nacionales.

El Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales se instituyó en 1998 en homenaje a cinco combatientes que murieron en una conflagración en Canadá. La celebración coincide hoy con la del Día de San Florián de Lorch, que en muchas partes del mundo es el santo patrono de los cuerpos de bomberos.

“Este es un instrumento muy valioso para los países que compartimos la Amazonía, los firmantes del Pacto de Leticia; nos permitirá reaccionar rápidamente ante cualquier incendio. Este Protocolo es un recurso más que fortalece la gestión de nuestras instituciones y nuestro propósito de cuidar este pulmón del mundo. Hoy, en su día, les agradezco a todos los combatientes de incendios forestales por la gran labor que hacen. Los colombianos valoramos su trabajo”, dijo Carlos Eduardo Correa, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Esta herramienta, que comprende acciones como la activación del Protocolo, movilización de la ayuda internacional, despliegue de los equipos internacionales y cierre de operaciones, se trabajó durante el segundo semestre de 2020, según mandato de la Segunda Cumbre Presidencial del Pacto de Leticia por la Amazonía, y hoy se lanza para poner en marcha su implementación.

“El Protocolo es un apoyo técnico que, como hoja de ruta, nos permitirá actuar de manera coordinada a las entidades ambientales tanto de Colombia como de los países de la cuenca amazónica comprometidos en controlar mejor los incendios y con ello las afectaciones al territorio y a las comunidades. Contribuye con la preservación de los recursos naturales y el bienestar de la sociedad. De la gestión del riesgo depende en gran medida la seguridad del patrimonio natural y de todos nosotros”, expresó Yolanda González Hernández, directora del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

En el evento se socializó el Protocolo y se desarrolló un panel con la participación de las delegaciones del Pacto de Leticia por la Amazonía y la Secretaría Permanente de la OTCA. Por el Ministerio estuvo, entre otras personas, Nicolás Galarza, viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio. Se resaltó la importancia de contar por primera vez con un instrumento común entre los países, ágil y sencillo, que ilustrará los pasos a seguir cuando se presenten incendios forestales. El documento promueve el valor de la comunicación y articulación entre los países de la región.

La elaboración de este instrumento estuvo liderada por Colombia y contó con la participación y los aportes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, la Dirección Nacional de Bomberos de Colombia, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Ideam y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El Pacto de Leticia fue suscrito el 6 de septiembre de 2019 por los gobiernos de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam con el propósito de acordar acciones conjuntas para conservar los bosques y la biodiversidad, luchar contra la deforestación a partir de los diferentes marcos regulatorios de cada país, y contrarrestar, entre otros aspectos, los delitos ambientales y los incendios forestales que se presentan en la Amazonía.

Desde febrero de este año se trabaja en una mesa de monitoreo de puntos de calor para reaccionar en el menor tiempo posible y evitar afectaciones en los bosques y en las especies de fauna y flora de cada región, la cual está integrada por el Minambiente, Parque Nacionales Naturales, el Ideam y los institutos Sinchi y Humboldt.

Si no detenemos la destrucción de la naturaleza, sufriremos pandemias cada vez peores

Si no detenemos la destrucción de la naturaleza, sufriremos pandemias cada vez peores

Un grupo de científicos pertenecientes a la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES) acaba de publicar un artículo con un mensaje contundente: la única especie responsable de la pandemia es el ser humano.   

Más del 70 % de las nuevas enfermedades que nos afectan tienen su origen en la fauna salvaje y en los animales domésticos. Esto no es nuevo pero, debido a las actividades humanas, cada vez tenemos más contacto con los animales y, por tanto, las posibilidades de zoonosis se incrementan. Por otro lado, la deforestación, la fragmentación de los ecosistemas y en general todas las acciones por las que el hombre invade los espacios de la fauna salvaje también provocan que muchos animales se tengan que desplazar y, nuevamente, entrar en contacto con las poblaciones humanas.

Hace dos años, la revista científica Frontiers in Microbiology publicaba un artículo titulado: “Murciélagos, coronavirus y deforestación: ¿hacia la aparición de nuevas enfermedades infecciosas?”. En dicho artículo, los científicos preveían que un nuevo coronavirus podría emerger en Asia, debido entre otros factores a que esta zona del mundo sufre presiones ambientales muy fuertes como la deforestación y la fragmentación de hábitats.

Degradación ambiental, poblaciones densas y globalización: la tormenta perfecta

La transmisión de virus desde los animales salvajes o domésticos al hombre es algo que viene ocurriendo a lo largo de los siglos, pero en la actualidad algo ha cambiado. Además de que, como ya hemos comentado, nuestra relación con el medio es mucho más destructiva y determinadas prácticas como la captura y comercio ilegal de especies salvajes se producen con más intensidad, cada vez somos más, vivimos más aglomerados y, lo peor: nos movemos más. Estos dos factores son determinantes para que las nuevas enfermedades transmitidas por virus animales se expandan por todo el globo y originen pandemias tan destructivas como las del SARS-CoV-2.

“Las pandemias se originan por actividades que ponen en contacto directo a un número elevado de personas y, a menudo, entran en conflicto con los animales que portan esos patógenos”, explica el artículo publicado por el IPBES. “La deforestación desenfrenada, la expansión incontrolada de la agricultura, el cultivo intensivo, la minería y el desarrollo de infraestructura, así como la explotación de especies silvestres han creado la tormenta perfecta para la propagación de enfermedades desde los animales salvajes a las personas”.

Esto es solo el comienzo, advierten los científicos. Si seguimos por esta vía, vendrán cada vez más pandemias con consecuencias arrolladoras. En su artículo, los expertos denuncian que, en estos tiempos de crisis económica, en muchos sectores se está viendo conveniente relajar los estándares ambientales y dar apoyo a actividades como la agricultura intensiva, el transporte de larga distancia como las aerolíneas y los sectores de energía que dependen de los combustibles fósiles. Sin embargo, estas acciones pueden suponer pan para hoy y hambre para mañana: se necesita un cambio radical y urgente si queremos evitar el surgimiento de nuevas pandemias.

La salud en el centro

En su artículo, los científicos proponen adoptar un enfoque denominado “One Health” (salud única), que se tenga en cuenta en todos los niveles de toma de decisiones, reconociendo que existen interconexiones muy complejas entre nuestra salud, nuestras actividades y nuestro entorno. “Por ejemplo, muchas veces las ganancias derivadas de la deforestación acaban en manos privadas, pero son los sistemas de salud pública y las comunidades locales quienes a menudo pagan el precio de los brotes de las enfermedades y plagas resultantes”, explican. “El enfoque de salud única garantizaría que se tomasen mejores decisiones que tuvieran en cuenta los costes a largo plazo y las consecuencias de todas las acciones de desarrollo para las personas y la naturaleza”.

Una oportunidad para hacer las cosas de otra forma

Los autores de la carta son conscientes de que el cambio del que están hablando será costoso y supone una serie de transformaciones profundas, pero advierten de que no serán nada comparado con el precio que ya estamos pagando con la actual pandemia. “Podemos salir de la crisis actual más fuertes y resistentes que nunca, pero hacerlo significa elegir políticas y acciones que protejan la naturaleza, para que la naturaleza nos proteja a nosotros”.

Nuevos Casos de Coronaviruos en Colombia

Nuevos Casos de Coronaviruos en Colombia

Este viernes, el Ministerio de Salud confirmó que hay cuatro nuevos casos de coronavirus en el país, con lo que se eleva la cifra a 13 en una semana cuando se reportó la primera persona enferma.

Se trata de una adulta mayor que está en Neiva y que regresó el 5 de marzo de Italia sin síntomas. El 9 de marzo se reportó al sistema de salud con algunas dolencias.

Esta mujer contagió a una de sus hermanas, quien presentó síntomas el 10 de marzo y se encuentra en buen estado de salud.

En Bogotá, se reportaron dos nuevos casos de mujeres adultas provenientes de España. Una de ellas arribó el 3 de marzo y presentó síntomas el 6 de marzo.

 

 

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